Castillo de Roxburgh

Kay Brae, Kelso TD5 8LT, Escocia

El castillo de Roxburgh ocupa una elevación al oeste de Kelso, entre los ríos Tweed y Teviot, cerca de su confluencia. Sus fragmentos de muralla y sus grandes defensas de tierra recuerdan una fortaleza que desempeñó un papel fundamental en las disputas entre Escocia e Inglaterra. También estuvo estrechamente vinculada al desaparecido burgo medieval de Roxburgh, uno de los principales centros comerciales de la Escocia medieval.

Una fortaleza de la monarquía escocesa

El castillo aparece documentado en 1125, aunque se desconoce cuándo se fortificó por primera vez este lugar. Su desarrollo está especialmente asociado a David I de Escocia, que lo convirtió en una importante residencia real durante su reinado, entre 1124 y 1153. Roxburgh formaba parte de una red de castillos y burgos mediante la cual la Corona reforzó su presencia política y económica en el territorio.

La importancia del conjunto iba más allá de su función militar. El burgo vecino participaba en el comercio de lana y pieles, celebraba la feria de Santiago y contaba con una ceca real. El castillo protegía este núcleo de actividad y servía como centro de autoridad. Para comprender su relevancia histórica conviene imaginar, junto a las defensas, una población con mercados, iglesias, caminos y relaciones comerciales que se extendían mucho más allá de los valles del Tweed y del Teviot.

Un castillo disputado entre dos reinos

Durante las guerras de independencia de Escocia, Roxburgh se convirtió en una posición especialmente codiciada. En 1296 quedó en poder de los ingleses. Su emplazamiento permitía mantener una guarnición en un punto estratégico del sur de Escocia y apoyar las operaciones militares sobre los territorios circundantes.

Uno de sus episodios más conocidos ocurrió en febrero de 1314, cuando James Douglas, colaborador de Roberto I de Escocia, tomó la fortaleza mediante un ataque por sorpresa. El relato tradicional describe a sus hombres acercándose de noche, cubiertos con capas oscuras, antes de escalar las defensas. Tras la conquista, Bruce ordenó desmantelar el castillo para impedir que volviera a ser utilizado por una guarnición enemiga.

La destrucción no puso fin a su valor estratégico. Los ingleses reconstruyeron sus defensas durante la década de 1330. En 1342 fue recuperado por los escoceses bajo el mando de Alexander Ramsay, pero pocos años después regresó a manos inglesas. Esta sucesión de conquistas, demoliciones y reparaciones explica que los restos conservados correspondan a distintas fases de ocupación, y no a un único proyecto constructivo del siglo XII.

La artillería y el fracaso del asedio de 1436

Roxburgh permite seguir la incorporación de las armas de fuego a la guerra fronteriza. La presencia de cañones está documentada desde 1384, y las cuentas posteriores recogen compras de armamento, pólvora y materiales de reparación. Sin embargo, disponer de artillería no significaba que toda la fortaleza hubiera sido reconstruida para alojarla: la investigación histórica destaca la importancia que siguieron teniendo sus defensas anteriores y la propia configuración del terreno.

En 1436, Jacobo I intentó conquistar el castillo. La campaña terminó en retirada ante la llegada de un ejército de socorro inglés encabezado por el conde de Northumberland. Los escoceses perdieron material de artillería, mientras que la guarnición pudo conservar una posición que continuaría en manos inglesas hasta 1460.

La muerte de Jacobo II y la conquista de 1460

En el verano de 1460, Jacobo II de Escocia emprendió un nuevo asedio, aprovechando las divisiones que la guerra de las Dos Rosas había provocado en Inglaterra. El 3 de agosto, mientras se encontraba junto a una de sus piezas de artillería, el arma explotó y lo hirió mortalmente. La bombarda se identifica tradicionalmente como The Lion, de procedencia flamenca. El monarca tenía veintinueve años.

La muerte del rey no interrumpió definitivamente la operación. Su viuda, María de Güeldres, impulsó la continuación del asedio y la guarnición inglesa capituló poco después. Los vencedores demolieron las defensas para evitar una nueva ocupación. Este episodio explica tanto la celebridad histórica del lugar como la desaparición de buena parte de sus construcciones medievales.

La fortificación inglesa del siglo XVI

El emplazamiento volvió a utilizarse militarmente en 1547, durante las campañas inglesas conocidas como Rough Wooing, con las que se pretendía imponer un matrimonio entre María Estuardo y el futuro Eduardo VI de Inglaterra. Bajo la dirección del protector Somerset se levantó una nueva fortificación sobre parte del antiguo recinto.

Esta intervención introdujo obras de tierra adaptadas a las necesidades militares del siglo XVI. Por ello, el relieve actual conserva huellas de dos realidades diferentes: el castillo medieval y el fuerte inglés posterior. La retirada inglesa de 1550, vinculada a los acuerdos de paz de Boulogne, supuso el desmantelamiento de esta última instalación.

Qué se conserva del castillo

El elemento más evidente es la propia elevación, de contorno aproximadamente triangular y laderas pronunciadas. A ella se añaden fosos, terraplenes y fragmentos de la muralla perimetral. El terreno ayuda a comprender la elección del emplazamiento: las pendientes dificultaban el ataque y permitían aprovechar la altura como parte esencial de la defensa.

En el lado orientado hacia el Teviot sobreviven algunos de los restos de mampostería más reconocibles. Se han descrito tramos de cortina, vestigios de accesos y parte de una torre semicircular. Algunos muros conservan mechinales, los huecos utilizados para sostener los andamios durante su construcción. La pérdida de piedra labrada y el crecimiento de la vegetación dificultan reconocer la disposición original de los edificios.

Las ruinas no deben confundirse con la mansión de Floors Castle, situada al otro lado del Tweed y perteneciente a una época muy posterior.

El desaparecido burgo de Roxburgh

La historia del castillo es inseparable de la población que se desarrolló a su lado. El burgo prosperó entre los siglos XII y XV, pero las guerras y la pérdida de sus funciones acabaron favoreciendo su abandono. A comienzos del siglo XVI había dejado de ser el importante núcleo urbano de la Edad Media.

Su desaparición no borró todas sus huellas. El estudio de documentos, fotografías aéreas y formas del terreno, junto con prospecciones geofísicas y excavaciones realizadas en 2003, ha permitido investigar la organización del asentamiento. El interés arqueológico de Roxburgh abarca, por tanto, tanto la fortaleza como el paisaje de una ciudad medieval desaparecida.

Protección y visita del entorno

El castillo está protegido como monumento arqueológico programado, con la referencia SM1718 de Historic Environment Scotland. Su observación requiere tener en cuenta que se trata de ruinas dispersas sobre un terreno irregular, con pendientes y vegetación que pueden ocultar los restos.

Los itinerarios peatonales publicados por Scottish Borders Council incluyen un recorrido entre Kelso y Roxburgh que pasa junto al emplazamiento, por el entorno del Teviot. Estos caminos permiten apreciar su posición y parte de las defensas. Para reconocer el conjunto conviene prestar tanta atención a los fosos y terraplenes como a los muros que todavía permanecen en pie.


Fuentes consultadas:

Historic Environment Scotland: Roxburgh Castle, SM1718. Identificación y protección del monumento.

Trove: Roxburgh Castle. Registro arqueológico, descripción del emplazamiento, documentación histórica y fortificación del siglo XVI.

Richard Oram: Roxburgh Castle. Desarrollo como residencia real y evolución del castillo durante los conflictos entre Escocia e Inglaterra.

Daniel Spencer: Adapting to New Technology: Roxburgh Castle and the Scottish Marches. Uso de artillería, asedio de 1436 y conquista de 1460.

The Royal Family: James II. Contexto y circunstancias de la muerte del monarca durante el asedio.

Colin Martin y Richard Oram: Medieval Roxburgh: a preliminary assessment of the burgh and its locality. Historia del burgo e investigación de su paisaje arqueológico.

Simon Forder: The challenge of Roxburgh Castle. Observaciones sobre los restos arquitectónicos conservados y las dificultades para interpretar el recinto.

Scottish Borders Council: Paths around Kelso. Itinerarios junto al castillo e información sobre el burgo y su ceca real.