Castillo de Jedburgh
Castle Gate, Jedburgh TD8 6AS, Reino UnidoEl edificio que actualmente domina la colina de Jedburgh no es el castillo medieval, sino una cárcel construida en 1823 sobre el emplazamiento de la antigua fortaleza. Su arquitectura almenada fue concebida deliberadamente para recordar a un castillo, aunque en su interior conserva las dependencias y celdas de una prisión del siglo XIX.
Del castillo original apenas quedan vestigios visibles. La fortaleza fue demolida por los propios escoceses en 1409 para impedir que volviera a ser ocupada y utilizada por un ejército inglés.
Una fortaleza real sobre el valle del Jed
El castillo medieval ocupaba una posición elevada sobre el Jed Water y controlaba una de las principales rutas que comunicaban Escocia con el norte de Inglaterra. Probablemente fue construido o ampliado durante el reinado de David I de Escocia, en la primera mitad del siglo XII, como parte de la red de fortalezas reales establecida en la región fronteriza.
Jedburgh se convirtió pronto en una residencia vinculada a la monarquía escocesa. El rey Malcolm IV murió en la localidad el 9 de diciembre de 1165, con apenas veinticuatro años. La tradición sitúa su fallecimiento en el castillo real, desde donde su cuerpo fue trasladado a la abadía de Dunfermline para recibir sepultura.
El castillo y el Tratado de Falaise
La situación estratégica de Jedburgh lo convirtió en una pieza importante de las relaciones entre las monarquías escocesa e inglesa. En 1174, el rey Guillermo I de Escocia, conocido como Guillermo el León, fue capturado por los ingleses durante la batalla de Alnwick.
Para recuperar su libertad, Guillermo se vio obligado a aceptar el Tratado de Falaise, impuesto por Enrique II de Inglaterra en diciembre de 1174. Entre sus condiciones figuraba la entrega de los castillos de Jedburgh, Edimburgo, Stirling, Roxburgh y Berwick, que debían quedar en manos de guarniciones inglesas mantenidas a costa de Escocia.
La dominación impuesta por este tratado terminó en 1189, cuando Ricardo I de Inglaterra anuló sus disposiciones mediante la Quitclaim of Canterbury a cambio de una importante suma de dinero. Jedburgh regresó entonces al control de la Corona escocesa.
La relación de Alejandro III con Jedburgh
El rey Alejandro III de Escocia nació en el cercano castillo de Roxburgh en 1241, aunque Jedburgh ocupó un lugar destacado durante su reinado. Su hijo y heredero, el príncipe Alejandro, nació en Jedburgh en 1264.
En octubre de 1285, Alejandro III contrajo matrimonio con su segunda esposa, Yolanda de Dreux, en la abadía de Jedburgh. Una tradición posterior cuenta que durante las celebraciones apareció una figura espectral que fue interpretada como presagio de la muerte del monarca. Alejandro falleció cinco meses después al caer por una pendiente cerca de Kinghorn, probablemente después de que su caballo perdiera el equilibrio durante un viaje nocturno.
Una fortaleza disputada durante las guerras de independencia
La fortaleza volvió a cambiar de manos durante las guerras de independencia de Escocia. A finales del siglo XIII fue ocupada por las fuerzas de Eduardo I de Inglaterra, que establecieron en ella una guarnición para controlar la región fronteriza.
Durante la campaña de Roberto I Bruce, los escoceses recuperaron Jedburgh a comienzos del siglo XIV. El castillo quedó vinculado a los partidarios de Bruce y a la familia Douglas, pero su proximidad a la frontera hizo que continuara expuesto a nuevas ocupaciones.
Tras la derrota escocesa en la batalla de Neville’s Cross de 1346, los ingleses volvieron a apoderarse de la fortaleza. Esta permaneció en sus manos durante buena parte de la segunda mitad del siglo XIV y comienzos del XV.
La demolición de 1409 y una ciudad sin castillo
En 1409, una fuerza escocesa dirigida por James Douglas de Balvenie recuperó finalmente Jedburgh. En lugar de mantener la fortaleza, los escoceses decidieron desmantelarla para evitar que pudiera volver a convertirse en una base inglesa. La Corona sufragó los trabajos de demolición.
La desaparición del castillo dejó la población sin una gran fortaleza que la protegiera. Durante los siglos XV y XVI, Jedburgh sufrió repetidos ataques e incendios. La ciudad fue saqueada o quemada en 1410, 1416 y 1464, ocupada por fuerzas inglesas tras la derrota escocesa de Flodden en 1513 y nuevamente devastada en 1523.
Durante el conflicto conocido como el Rough Wooing, se construyeron varias casas fortificadas o bastles para proteger a la población. Estas defensas no impidieron que el ejército inglés dirigido por el conde de Hertford incendiara de nuevo Jedburgh en 1544.
Una cárcel con apariencia de castillo
Tras varios siglos de abandono, la colina del antiguo castillo estaba cubierta de árboles y era utilizada como lugar de ejecución. En 1820 comenzó la construcción de una nueva cárcel, terminada en 1823 según los diseños del arquitecto escocés Archibald Elliot.
El complejo fue concebido como una prisión reformista inspirada en las ideas del filántropo John Howard. En el centro se levantó la casa del carcelero, rodeada por tres bloques de celdas dispuestos radialmente, patios de ejercicio y un doble recinto amurallado. Sus almenas, torres angulares y falsa puerta con rastrillo le proporcionaron el aspecto de una fortaleza medieval.
La cárcel fue considerada inicialmente una institución moderna y relativamente humanitaria. En 1834, el ministro parroquial John Purves llegó a describirla como el lugar de reclusión más cómodo de Escocia. Sin embargo, las reformas realizadas por Thomas Brown en 1847 adaptaron el edificio a la legislación penitenciaria de 1839, que exigía separar a los presos en celdas individuales y dividir muchos de los espacios comunes.
De prisión georgiana a museo
La cárcel cerró definitivamente en 1886 y fue vendida al municipio de Jedburgh en 1890. Durante la década de 1960 se decidió abrir el complejo al público y, en 1968, los arquitectos Aitken y Turnbull lo restauraron para devolverle su apariencia original de la década de 1820.
En la actualidad alberga el Jedburgh Castle Jail and Museum. Los visitantes pueden recorrer los antiguos bloques de celdas, conocer historias de prisioneros y descubrir la evolución de las prácticas penitenciarias durante el siglo XIX. La casa del carcelero contiene además un museo dedicado a la historia de Jedburgh y a algunas de sus figuras más destacadas.
El conjunto está protegido desde 1971 como edificio catalogado de categoría A por su importancia como ejemplo de prisión reformista de comienzos del siglo XIX y por su singular arquitectura historicista.
Fuentes consultadas:
Historic Environment Scotland: Jedburgh Castle Old Jail
Web oficial de Jedburgh Castle Jail and Museum
Jedburgh Castle en The Castles of Scotland
Fuente inicial: castle-finders.co.uk/Scotland/jedburgh-castle
Imagen destacada: castle-finders.co.uk/Scotland/jedburgh-castle